Como comente en mi entrada anterior, mi amor por la lectura comenzó a los 10 años, y todavía lo recuerdo como si hubiera sido ayer.
Antes de empezar tengo que decir que la lectura nunca me ha parecido aburrida, ni siquiera cuando era pequeño...
Era noche y mi familia y yo terminábamos de comer, ese día cenamos en un centro comercial ya que mi tía y mi madre habían estado de "compras". (en comillas porque en realidad casi nunca compran nada, solo van a caminar y a dar la vuelta) Cuando salimos del restaurante mi tía quiso pasar a la librería. Mis padres no acostumbran entrar a librerías pero al parecer mi tía sí. Cuando estuvimos a unos metros de la entrada me di cuenta de algo: había algo en ese lugar que, como si fuera un imán, me atraía lentamente hacia sus puertas. Le dije a mi madre que yo quería entrar y finalmente entramos...
Nunca había estado en una librería en toda mi vida hasta ese momento, y de inmediato quede fascinado. Había libros por doquier. Libros en estantes, en filas, en torres, en el suelo (y casi me caigo por tropezar con uno). Me sentí en otro mundo. La gente que estaba ahí estaba callada mientras leía las sinopsis de los libros que llamaban su atención, la mayor parte de las personas usaban gafas. Pase un momento incomodo cuando una chica de aproximadamente 20 años me atrapó viéndola mientras ella contemplaba la portada de un libro que hasta años más tarde conocí su nombre; Los Juegos del Hambre.
Seguí caminando por los pasillos acompañando a mi tía, hasta que finalmente llegamos a la sección de niños y adolescentes. ¡WOW! Al parecer había una sección para jóvenes que les gusta leer. Ahí fue cuando me solte y me puse a ver los libros que había ahí. (En mi escuela había una "biblioteca" pero nunca nos dejaban ir, y en los recreos todos lo olvidábamos, además de que los libros no estaban en las mejores condiciones para ser leídos...y digo eso porque una vez intente leer un libro de ahí pero alguien había arrancado varias hojas... así que de la página 22 se saltaba hasta la 47...) Fue la primera vez en la que sentí una conexión real con los libros, mientras los veía me daba cuenta que varías películas que había visto estaban basadas en libros, contemplaba sus hermosas portadas llenas de color y vida... hasta que encontré este libro...
Lo que más me llamo la atención fue el color rojo, dos tonos de rojo; uno era... ¿escarlata? Sí, escarlata era el color. En el lomo leía "El Diario de Greg". Lo saque del estante donde estaba acolchonado por otros libros y lo sentí por primera vez en mis manos. En la portada había un dibujo de un chico con una cara triste y una impresión en letras azules que decía "una novela bastante ilustrada" Le di la vuelta y me encontré con la primera sinopsis que leí por mi cuenta y la primera que me provocaba ansiedad para comprarlo. Me contaba un poco sobre Greg Heffley, que era un puberto, que acaba de entrar a la secundaría y que tiene que lidiar con el proceso de la adolescencia... Adolescencia... Ya había escuchado esa palabra antes pero no recordaba que significaba. Mi tía me encontró viéndolo. Lo tomó y me dijo que ella se lo había comprado a mi primo unos meses antes y que le había gustado bastante. Me vio a mí y después al libro, a mí, y después al libro. Estuvo así durante casi un minuto y finalmente levanto la vista y se enfilo a la caja. Entendía lo que significaba pero no terminaba de asimilarlo... ¿Iba a recibir un libro? ¡Iba a recibir un libro! ¡Estaba muy feliz! Obviamente yo quería comprarlo pero sabía que tendría que ahorrar un poco y tal vez al final terminaría olvidando por qué ahorre y gastaría el dinero en cualquier otra cosa. Mi madre le decía a mi tía que no gastara su dinero, que ella lo compraría por mí. Pero mi tía insistió y finalmente ella pagó. Ella cargó la bolsa y no me dio el libro hasta que llegamos a su casa. Eso me enfadó un poco porque yo ya quería tener el libro conmigo pero me pareció que seria impertinente pedir el libro cuando ella lo había pagado, así que decidí esperar a que ella me lo diera. Cuando finalmente llegamos, nos despedimos de ella y finalmente me entregó el libro. Me di cuenta que ya no estaba envuelto en el plástico que comúnmente tienen los libros pero no preste atención.
Cuando llegue a mi casa, fui directo a mi habitación y me puse a leer el libro... Cuando lo abrí vi que tenia escrito "Bienvenido...". Ese día no le di importancia pero años después me di cuenta que era un mensaje de mi tía que me daba la bienvenida al mundo de los libros y la lectura. Termine el libro esa noche y me encantó y tenía muchas ganas de saber que pasaría después... Dos semanas después le pedí a mis padres que me compraran el segundo libro, y para mi sorpresa, ¡mi madre me compro DOS libros! El segundo libro de "El Diario de Greg" y un libro llamado N.E.R.D.S.: Núcleo de Espionaje Rescate y Defensa Secreto el cual había agregado a mi lista de intercambio de navidad.
Los años han pasado y esos libros que en su momento para mi eran lo mejor, ya no lo son. He crecido y a lo largo de estos años he leído muchas cosas más... Desde que leí esos libros la cantidad de libros que he leído ha aumentado. Solamente contando el año 2013 (fue el año en que me uní a goodreads y llevo el conteo de libros) y 2014, he leído 74 libros, y para 2015 quiero leer 100 libros más. He encontrado mejores historias y me he dado cuenta que esos libros del pasado en realidad no son el mejor material de la historia. Pero tienen un valor sentimental muy grande, porque me abrieron las puertas a mundos nuevo que entre todos juntan uno; el mundo de la lectura.
Al final solamente me queda decir: Gracias tía, gracias padres: Por haberme regalado esos libros, tal vez no lo sabían pero me estaban regalando el amor por la lectura... Y también gracias a ti Greg:

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